Embarazo y lactancia

La importancia de los ácidos grasos omega-3 en el embarazo y tras haber dado a luz

Los ácidos grasos omega-3, en concreto el DHA, son importantes para el desarrollo del feto y del bebé.

Declaración aprobada por la EFSA

La ingesta materna de DHA contribuye al desarrollo normal del cerebro y los ojos del feto y del lactante alimentado con leche materna, de ahí la importancia del omega-3 durante el embarazo y la lactancia. El efecto beneficioso se consigue con una ingesta diaria de 200 mg de DHA demás de la ingesta diaria recomendada para adultos de 250 mg de DHA y EPA.

Antecedentes de la declaración de la EFSA

El DHA está recomendado durante el embarazo porque, además de proporcionar nutrientes esenciales, tiene la capacidad de reducir el riesgo de partos prematuros. También favorece el desarrollo de sistema nervioso central y del cerebro en el feto y lactante. 

Las guías nutricionales nórdicas oficiales hacen una recomendación especial para las mujeres embarazadas y en período de lactancia, que refleja la importancia del consumo de ácidos grasos omega-3 durante el embarazo. Las guías señalan que los ácidos grasos esenciales deberían contribuir como mínimo al 5 %, incluido un 1 % procedente de los ácidos grasos omega-3, de los cuales 200 mg/día deberían ser DHA. Esto quiere decir que una mujer embarazada o en período de lactancia debería comer aproximadamente 11 g de ácidos grasos esenciales al día, incluyendo 2 g de ácidos grasos omega-3 en una dieta de 2000 kcal. De los ácidos grasos omega-3, 200 mg deberían ser de DHA.

¡Omega-3 con beneficios documentados!

Está bien documentado que los omega-3 del hígado de bacalao o los aceites de pescado son buenos para el corazón, el cerebro y la visión de las personas sanas. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha revisado minuciosamente todas las investigaciones sobre los beneficios de los omega-3 y ha aprobado declaraciones de propiedades saludables para el corazón, el cerebro y la vista.