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El Omega-3 y la vitamina D: dos nutrientes importantes

El Omega-3 y la vitamina D son nutrientes importantes para que nuestro cuerpo funcione de manera correcta. Pero, ¿cómo funcionan estos nutrientes en nuestro cuerpo?

Aunque algunos alimentos como el pescado y complementos como el aceite de hígado de bacalao (AHB) Möller’s, contienen Omega-3 y vitamina D, estos nutrientes también están presentes de manera natural en muchos alimentos tanto de origen animal como vegetal.

Para qué sirve y cuáles son las fuentes principales de Omega-3

Los estudios han demostrado que los ácidos grasos Omega-3 EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico) están incluidos en los procesos vitales del cuerpo ya que contribuyen al funcionamiento normal del corazón. Además, el ácido graso DHA es el único ácido graso Omega-3 que ayuda a mantener en funcionamiento normal del cerebro y de la visión. Se ha demostrado que existe un vínculo entre la ingesta de DHA por parte de la madre durante el embarazo y el desarrollo normal del cerebro y la vista del feto, ya que la ingesta materna de DHA contribuye al desarrollo normal de los ojos y del cerebro del feto y del lactante alimentado con leche materna1. También recordar que el DHA desempeña un papel importante a la hora de mantener el funcionamiento normal del cerebro a lo largo de toda nuestra vida.

1El efecto beneficioso del Omega-3 en mujeres embarazadas o en período de lactancia se obtiene con una ingesta diaria de 200 mg de DHA además de la ingesta diaria recomendada de ácidos grasos omega-3 para los adultos, esto es, 250 mg de DHA y de EPA.

El Omega-3 está presente en pescado grasos como la caballa, el bacalao, el salmón o las anchoas, así como en alimentos de origen vegetal como las semillas de lino y de chía. Si quieres conocer las principales fuentes de Omega-3, puedes encontrarlas en el artículo ¿Qué debes comer para conseguir suficiente Omega-3?

La vitamina D: para qué sirve y en qué alimentos la encontramos

La vitamina D es una vitamina que está presente en alimentos como el pescado graso, las huevas de pescado y en complementos alimenticios como Möller’s Dobbel, Möller’s Aceite de hígado de bacalao y Möller’s gominolas. Las formas más comunes de vitamina D son la D2 y la D3. La vitamina D3 es la forma más fácil de absorber, descomponer y utilizar por parte de nuestro organismo. Mientras que la vitamina D2 está presente en alimentos como los hongos, la D3 está presente en fuentes alimentarias de origen animal.

La vitamina D contribuye al desarrollo de la estructura ósea en los niños, al correcto funcionamiento del sistema inmunitario y al mantenimiento de los huesos en condiciones normales en toda la población en general.

El Omega-3 y la vitamina D: ¿qué cantidad necesitamos?

Las autoridades sanitarias han hecho recomendaciones claras sobre la ingesta diaria de vitamina D para determinados grupos de población, por ejemplo, en el caso de los bebés hasta la edad de 1 año, su ingesta diaria de referencia es de unos 7 microgramos de vitamina D al día.

La vitamina D es una de las pocas que puede producir nuestro propio organismo, ya que nuestra piel es capaz de sintetizarla a partir del colesterol en presencia de la luz solar. Es por este motivo, que en época de otoño o invierno, cuando nos da menos el sol, hemos de asegurarnos que nuestra dieta nos aporta las cantidades necesarias de vitamina D.

El SNS (Servicio Nacional de Salud) también recomienda comer pescado graso al menos dos veces por semana durante todo el año. Esto equivale a 300-450 gramos de pescado. De esta cantidad, 200 gramos deberían ser pescado graso como el salmón, la trucha, la caballa y el arenque, que son ricos en ácidos grasos Omega-3. El salmón contiene 2,4 gramos de ácidos grasos Omega-3 EPA y DHA por cada 100 gramos.